¿Es el waterpolo un deporte de masas? No. ¿Se trata entonces de un deporte mediático? Pues no. ¿Se ve espectáculo en el waterpolo? Apenas. ¿Es un deporte vistoso, al menos? Al revés. Podría formular mil y una preguntas del mismo estilo y todas tendrían sus correspondientes respuestas negativas. Me sabe mal decirlo ya que adoro este deporte, pero me temo que o mucho cambiamos esto o, poquita vida le queda a esta disciplina acuática.
Después de más de veinte años ligado a este deporte escuchando opiniones de directivos, entrenadores, jugadores, seguidores, árbitros, periodistas, políticos, patrocinadores, etc, he llegado a unas conclusiones de las cuales muchos estarán muy de acuerdo con lo que voy a exponer a continuación, y otros quizás no tanto. De ahí la libertad de expresión y es totalmente respetable en ambos sentidos.
RAZONES DEL NO CRECIMIENTO DEL WATERPOLO.
Primera razón.
La más importante de todas. No disponemos de una Federación de Waterpolo propia. ¿Por qué tenemos que seguir siendo el hermano tonto de la natación año tras año? ¿Acaso el balonmano y el baloncesto deberían tener una federación conjunta? Ambos deportes juegan en una pista donde hay que correr y se juega con las manos. Yo odio la natación por encima de todo, ya no sólo por ser un deporte aburrido de narices, sino por ser el gran causante que sigamos anclados en épocas neolíticas. Dicen por ahí que es gracias a la natación que tenemos apoyos y demás y que el waterpolo apenas atrae nada importante. Aceptamos el órdago. ¿Qué somos pocos y no tenemos ayudas? Si es así, mejor, porque entonces nos pondremos las pilas en busca del éxito.
Si para un presidente y directiva de un deporte cualquiera, su trabajo ya es duro y sacrificado y no siempre se obtienen resultados, ¿qué podemos esperar cuando en vez de una se albergan cuatro especialidades?
Segunda razón.
Nula publicidad en televisión y/o prensa. ¿Conocéis el snooker? Seguro que si os digo que es el juego de billar clásico anglosajón que se juega con quince bolas rojas y seis de diferentes colores, ya os sonará. Bien, el snooker es otro juego aburrido de narices, sobre todo para verlo por la televisión. Pues esa es la clave, amigos, la televisión. Lo dan casi cada día por Eurosport. No se olvidan de ningún campeonato nacional o internacional, o las grandes series mundiales. La televisión y su reiterada repetición me ha hecho saber que la bola rosa vale seis puntos, la azul cinco y la verde tres. también que se juega en modalidad de frames (o lo que es lo mismo, tipos sets) al mejor de 9, 17 o 25 por poner un ejemplo. Ah, me encanta como juega Roonie O´Sullivan, es mi favorito. Cada partido es seguido por mucha gente en el recinto donde se juega y por la audiencia en la televisión. Y siempre acompañada de cantidad de patrocinadores que lo único que les interesa es que su marca salga por la pequeña pantalla. Que sea snooker, salto a la ría o waterpolo, les da lo mismo.
Pienso que siempre se ha llevado muy mal este tema desde las altas instancias, ni aprovechando los boom´s de la selección hemos podido sacar tajada. Hubo un tiempo que en la 2 daban casi cada semana un partido de waterpolo a nivel nacional. Para que veáis un poco la mala gestión, siempre daban el partido por la tarde que es cuando jugamos todo el mundo, así que ¿quién va a seguir el partido?. Otro handicap añadido es que el 95% de los partidos que retransmitían era o en el Pez Volador de Canoe o en la Escullera del CNB. Normalmente eran partidos con 15 espectadores a pie de piscina y eso cuando lo ves por la tele, es triste, muy triste. Daña la imagen. Otra desventaja es a la hora de seleccionar partidos, un Canoe campeón de liga contra un Poble Nou donde yo jugaba (íbamos últimos) tampoco mejoraba la imagen. Esto me hace recordar el primer partido de waterpolo que se televisó para toda la Comunidad Valenciana, ni más ni menos un Valencia-Barceloneta. No hace falta decir la paliza que nos dieron y que nunca más se volvió a dar ningún partido por estos lares. Vaya imagen se dio. No hace falta dar siempre los CNB-Barceloneta porque aburre y cansa siempre la misma película, pero los Navarra-St.Andreu o Mataró-Terrassa bien pueden ser partidos muy vibrantes para el espectador. Incluso un Turia-Martianez bien merecía la pena.
Leo que se ha llegado a un acuerdo para retransmitir partidos de waterpolo por teledeporte. No me lo creo por mucho que hayan dado la Copa y con mal sonido. Por ley los campeonatos donde juega la selección de cada deporte, se ha de dar en abierto o privado, pero se ha de televisar. Dar algún partido de Copa o del play-off tampoco tiene mucho mérito. Hasta que no den un partido fijo semanal, el crecimiento es nulo.
Tercera razón.
Durante todo el verano y aún sigo, estoy en busca de un patrocinador para el equipo. Les intento vender una moto sin ruedas, sin manillar ni sillín. Envié proyectos a las 50 mayores empresas de la Comunidad Valenciana. Muchas ni me contestaron. Otras me dieron ánimos y toda la suerte del mundo. Las más respetuosas me enviaron unas cuantas preguntas básicas con el fin de interesarse en la contra partida que les podíamos ofrecer. ¿Cuántos partidos os televisan al mes? ¿Qué prensa deportiva se hace eco de vuestro seguimiento? ¿Cuántas entradas vendéis por partido y a qué precio? ¿Ámbito nacional dónde jugamos? Así algunas más. Preguntas sin respuestas positivas. Adiós patrocinadores. Esta razón va ligada a la anterior. Sin televisión y sitio para promocionar la marca, nadie se va a interesar. Con razón.
Cuarta razón.
Considero esta razón muy importante. Hasta que no se descentralice el waterpolo de Cataluña, no habrá nada que hacer. Yo soy catalán, de Barcelona. Sé de lo que hablo. El waterpolo me recuerda al Hockey sobre patines donde el 90% de los equipos son catalanes. Es una liga que tampoco la sigue ni Dios. Hace poco fueron campeones de Europa o del Mundo(da igual, siempre ganan lo que sea) y casi nadie se hizo eco de la noticia porque sencillamente tampoco importa. Como se juega en una Comunidad Autónoma, pues eso.
A los equipos catalanes ya les va bien así porque sólo piensan en ellos, no en la mejora del waterpolo y en su futuro. Es muy aburguesado comer en casa y una hora después estar ya en la piscina del rival. Pocos gastos, pocos viajes, etc. Comodidad, vaya. Hasta podrían hacer ellos mismos su propia liga autonómica que además tendría muchísimo nivel. Hay muchas veces que pienso que realmente es lo que quieren.
Hasta que no sigamos el claro ejemplo del fútbol sala, volley o balonmano (no hace tantos años, esas ligas no valían ni un duro) y expandamos nuestro deporte a nivel nacional, no tendremos futuro. Eso junto la televisión y los patrocinadores, nos darán la vida que necesitamos. Pensad, los deportes que más triunfan son aquellos que están expandidos ya sea a nivel nacional o internacional.
Quinta razón.
En la mayoría de piscinas no se cobra la entrada al partido. Otro error. Siempre pensamos que si ya viene poca gente, si encima han de pagar aún vendrán menos. Es una opinión. Yo pienso que los deportes que más triunfan, son aquellos donde las entradas valen más caras. Y así pasa con los buenos coches, la ropa o las casas. El ser humano tiende históricamente a valorar las cosas cuando éstas tienen un valor añadido. Respecto al waterpolo, somos nosotros mismos los que estamos dando poco valor a nuestro deporte al considerar que el esfuerzo de jugadores, entrenadores y directivos no tiene precio. Para mi, craso error. Con una buena publicidad, sería una manera de poder devolver al patrocinador lo que te está aportando.
Sexta razón.
Lo aburrido que es el waterpolo y lo difícil que es vender la imagen. Es demasiado lento, por mucho que las nuevas normas intenten hacerlo más rápido. La gente quiere espectáculo y goles, muchos goles. Quiere ver un juego dinámico y fluido. Una de las causas que considero que nos atrasa respecto a otros deportes, es la lentitud de nuestro juego y ello es sobre todo a las dimensiones de la piscina. Nunca voy a entender la obligatoriedad de jugar en piscinas de 30x20. ¿Por qué? ¿A quién le interesa esto? No me vale que a nivel internacional se juega así. ¿Vamos todos a tener alguna vez la posibilidad de jugar en Europa o con la Selección?. ¿Deberían todos los equipos de fútbol jugar en campos con dimensiones como el Camp Nou o el Santiago Bernabeu? ¿Y por qué se juega entonces en el Reyno de Navarra o en los Pajaritos de Numancia? Ahí está la salsa del fútbol, cada uno lucha en su terreno y le da vida a la liga. Otro ejemplo, en balonmano, nuestro símil en tierra. Aceptando que en tierra se va más rápido que en el agua y que hemos cogido muchas cosas del balonmano...¿Por qué ellos juegan siempre en campos tan pequeños de 40x20 y sin tiempo fijo para finalizar la jugada?
Cuando he comentado con algunos entrenadores de buenos equipos, mi opinión sobre el jugar cada uno en la piscina que tenga (de 25m o 30m de largo) la respuesta de la mayoría es de temor, "es que entonces habría más posiblidades de perder", "hay que jugar todos en las mismas condiciones" apostillan. ¡Pues vale, juguemos entonces todos con el mismo presupuesto!
Además, para muchos clubes incluido el mío, que no disponemos de piscinas 30x20, esta carencia de instalaciones nos mengua el rendimiento deportivo y nos hace ir a piscinas donde nuestra masa social, no puede ir. Perdemos afición. ¿Qué gracia tiene jugar en la magnífica piscina del CNB si van 15 espectadores a ver el partido (no hablo de partidos de Copa de Europa)?. Prefiero mil veces jugar en la Molinero de Helios ante más de 500 espectadores o en la cueva de Mataró con gradas a ambos lados y repleta de gente.
El waterpolo en piscina corta es más llamativo, hay más goles, los ataques proliferan más y las defensas, las buenas, en estas piscinas, son un verdadero espectáculo verlas.
Lo importante, es vender la imagen.
Séptima razón.
La poca profesionalización de nuestros jugadores, entrenadores, árbitros y directivos. No es bueno compaginar el waterpolo con otra profesión porque al final se acaba desprestigiando nuestro deporte.
Me preocupa mucho el futuro que nos espera. Sé que para muchos estás razones no valdrán para nada. Se está muy cómodo como están y seguirán en su pequeño recinto de waterpolo. Habrá jugadores y entrenadores, los de los equipos grandes que pensarán "a mi no me incumbe. Gano pasta y estoy en un buen equipo". A mi no me preocupan ellos en absoluto como yo tampoco les preocupo. A mi preocupa los que han de venir luego a seguir con nuestro deporte, a diferencia de ellos, que tampoco les preocupa el futuro. Un ejemplo como con el cambio climático y/o la escasez de alimentos "Cuando me muera, allá ellos".
Sé que dependemos de los directivos y son ellos los que tienen que dar los grandes pasos, pero ¿estarán a la altura de lo que necesitamos? ¿Preferimos progreso con mucho esfuerzo o aburguesamiento plácido?
lunes, 21 de febrero de 2011
miércoles, 16 de febrero de 2011
Jordi López, el eterno rookie.
Conocí a Jordi López por primera vez un 1 de septiembre del 2001, justo en nuestra llegada al proyecto deportivo del Waterpolo Valencia que como claro objetivo, tenía el ascender a División de Honor en años posteriores.
Una vez en la capital del Turia y después de haber cenado con el entrenador Jordi Signes y el presi (Vicente Vidallach), nos asentamos en la nueva casa y empezamos a hablar. Hablamos durante mucho rato. Era y es un friki del waterpolo. ¡Como yo!. Lo sabe todo, absolutamente todo. Es un pedazo de crack. Realmente me sorprendió a priori su fichaje, ya que el objetivo del club era ascender cuanto antes a División de Honor y él, venía de la primera catalana y además en teoría no se trataba de un jugador joven de futuro. Por entonces, Jordi tenía ya la friolera,jaja, de 28 años(días después, Roberto López le puso el apelativo de rookie. Es más, hace ya bastantes años, en fútbol por ejemplo, a diferencia de ahora, los jugadores del segundo equipo debutaban con el primer equipo bastante tarde. Claro ejemplo es el mítico jugador del Barça, Paco Clos, que debutó con 29 en el primer equipo y que no sólo llegó a ser un referente del ataque blaugrana, sino que llegó a ser varias veces internacional). López me dijo que se había hartado de jugar con su equipo mil fases de ascenso a Primera Nacional (antes no había la Segunda de ahora), y que había visto ganar esas fases a equipos como Mataró, Martianez, Moscardó, Askartza, etc. Quería probar al igual que yo una aventura nueva y se la jugó.
Pronto me dí cuenta que López iba a ser un fichaje muy acertado. Es más, gracias a él, el equipo consiguió más victorias de las que hubiésemos obtenido sin él. Jugador total, muy polivalente y muy elegante, de gran inteligencia y muy rápido en la salida a la contra. Podía jugar en cualquier sitio que donde fuese, lo hacía muy bien. Yo disfruté mucho en ese único año con él. No hacía falta hablar en el agua entre nosotros para saber como queríamos cada uno el balón. Había química y eso nos hacía disfrutar mucho más en los partidos.
Tengo que resaltar que al principio de temporada, López era suplente y le costó ganarse el puesto. Son esas cosas sin sentido que solemos hacer los entrenadores muchas veces. Ponemos a quien no toca y al que se deja la vida en el entrenamiento, que juegue lo justito.
Quizás, lo que más me impresionó del rookie es sin duda el enorme esfuerzo y sacrificio que puso cada día que estuvo con nosotros. Sus ganas de mejorar y demostrar que era un fichaje acertado, no tenía límites. Hoy nos encontramos con jugadores de División de Honor en la liga que entrenan apenas tres horas al día y que siempre están cansados y quejándose que si entrenan mucho o lo otro. Pues bien, atentos a lo que hacía López durante todo un año: Trabajaba todas las mañanas de 8.30h a 11.30h como monitor de natación en la Fonteta. De 12h a 14h entrenamiento de pesas y agua (nunca menos de 3800 metros). Luego de 17.30h a 20.30h otra vez cursillos de natación. Y para finalizar el día, de 21.15h a 23.15h el segundo entrenamiento del día (en muchos de ellos, 4000 metros más de natación). Hasta las 24h no llegábamos a casa para cenar.
López, nunca tuvo una excusa, nunca. Nunca le conocí un día malo y si lo tenía, no lo mostraba a nadie. en el gimnasio, donde era mi pareja de sesión, siempre a tope. Sin hacer una repetición de menos. En el agua, siempre el primero, para tirarse y para liderar el grupo, haciendo unos tiempos galácticos, pasando siempre por los 2´15"-2´18" en los 200m de cada serie. Jugador muy, muy disciplinado con mentalidad ganadora. Un auténtico fuera de serie.
Al acabar el año, López regresó a casa, en concreto a Sallent y de ahí a Manresa donde ahora ejerce como primer entrenador con elegancia y grandes conocimientos. A López y siempre se lo digo, se le resistió llegar a jugar algún día en División de Honor. Sin dudas se lo merecía con creces. Y que conste que si él no siguió en Valencia, fue porque lo decidió única y exclusivamente él. Signes no lo quería dejar marchar bajo ningún pretexto. Poca gente ha trabajado tan duro como él para conseguirlo. Las circunstancias así lo han querido. Aún así, lideró a Manresa en estos últimos siete años siendo el referente del equipo y uno de los cinco mejores jugadores que ha dado la Primera Nacional en estos últimos años. No hace mucho, Manresa quedó segundo en primera y en la promoción con el Mediterrani, el 3-0 inicial a favor de los manresanos fue lo más cercano que López estuvo de lo mejores. Una lástima.
De Jordi López siempre recordaré dos cosas, aparte de la gran amistad que tenemos desde entonces y que, sin duda, durará muchísimos años más, y de lo gran profesional que siempre fue allá donde ha estado. La primera, sus interminables charlas con la novia que tenía por entonces. Se podía tirar horas y horas. Siempre me pregunté como era posible. ¿De qué se puede hablar tanto?. Lo descubrí. Nosotros vivíamos en un octavo (tres en ese piso y en el quinto, cuatro jugadores más) con el consiguiente ascensor. Un día le presté especial atención a López cuando hablaba por teléfono (ya que con siete en el ascensor, poco solíamos escuchar). Y lo que decía López era lo siguiente (lo traduzco al castellano,jeje) "Amor, estoy en el ascensor...segundo piso, tercero, cuarto.....ya...ya estoy...ahora abriré la puerta y entraré en casa...". Y así la mayor parte del tiempo. ¡Ya te vale, rookie!
La segunda es más especial. Siempre nos quedabámos a altas horas de la madrugada viendo la NBA, ya que aquel año también fue el primero de Pau Gasol a la liga. Era increíble lo bien que nos lo pasábamos. Eran los años de Andrés Montes (que en paz descanse) y Antonio Daimiel como locutores. Todos esos motes que luego llevó a la sexta, ya eran usados por entonces para los jugadores de la NBA.
Sin dudas, esos años siempre estarán en mi recuerdo, por todo. Porque como dijo en su día Andrés Montes "La vida puede ser maravillosa".... y así hay que intentar vivirla.
| Uno de los grandes |
Una vez en la capital del Turia y después de haber cenado con el entrenador Jordi Signes y el presi (Vicente Vidallach), nos asentamos en la nueva casa y empezamos a hablar. Hablamos durante mucho rato. Era y es un friki del waterpolo. ¡Como yo!. Lo sabe todo, absolutamente todo. Es un pedazo de crack. Realmente me sorprendió a priori su fichaje, ya que el objetivo del club era ascender cuanto antes a División de Honor y él, venía de la primera catalana y además en teoría no se trataba de un jugador joven de futuro. Por entonces, Jordi tenía ya la friolera,jaja, de 28 años(días después, Roberto López le puso el apelativo de rookie. Es más, hace ya bastantes años, en fútbol por ejemplo, a diferencia de ahora, los jugadores del segundo equipo debutaban con el primer equipo bastante tarde. Claro ejemplo es el mítico jugador del Barça, Paco Clos, que debutó con 29 en el primer equipo y que no sólo llegó a ser un referente del ataque blaugrana, sino que llegó a ser varias veces internacional). López me dijo que se había hartado de jugar con su equipo mil fases de ascenso a Primera Nacional (antes no había la Segunda de ahora), y que había visto ganar esas fases a equipos como Mataró, Martianez, Moscardó, Askartza, etc. Quería probar al igual que yo una aventura nueva y se la jugó.
Pronto me dí cuenta que López iba a ser un fichaje muy acertado. Es más, gracias a él, el equipo consiguió más victorias de las que hubiésemos obtenido sin él. Jugador total, muy polivalente y muy elegante, de gran inteligencia y muy rápido en la salida a la contra. Podía jugar en cualquier sitio que donde fuese, lo hacía muy bien. Yo disfruté mucho en ese único año con él. No hacía falta hablar en el agua entre nosotros para saber como queríamos cada uno el balón. Había química y eso nos hacía disfrutar mucho más en los partidos.
Tengo que resaltar que al principio de temporada, López era suplente y le costó ganarse el puesto. Son esas cosas sin sentido que solemos hacer los entrenadores muchas veces. Ponemos a quien no toca y al que se deja la vida en el entrenamiento, que juegue lo justito.
| Su nueva aventura (Gentileza de LOS CABOSOS.COM) |
Quizás, lo que más me impresionó del rookie es sin duda el enorme esfuerzo y sacrificio que puso cada día que estuvo con nosotros. Sus ganas de mejorar y demostrar que era un fichaje acertado, no tenía límites. Hoy nos encontramos con jugadores de División de Honor en la liga que entrenan apenas tres horas al día y que siempre están cansados y quejándose que si entrenan mucho o lo otro. Pues bien, atentos a lo que hacía López durante todo un año: Trabajaba todas las mañanas de 8.30h a 11.30h como monitor de natación en la Fonteta. De 12h a 14h entrenamiento de pesas y agua (nunca menos de 3800 metros). Luego de 17.30h a 20.30h otra vez cursillos de natación. Y para finalizar el día, de 21.15h a 23.15h el segundo entrenamiento del día (en muchos de ellos, 4000 metros más de natación). Hasta las 24h no llegábamos a casa para cenar.
López, nunca tuvo una excusa, nunca. Nunca le conocí un día malo y si lo tenía, no lo mostraba a nadie. en el gimnasio, donde era mi pareja de sesión, siempre a tope. Sin hacer una repetición de menos. En el agua, siempre el primero, para tirarse y para liderar el grupo, haciendo unos tiempos galácticos, pasando siempre por los 2´15"-2´18" en los 200m de cada serie. Jugador muy, muy disciplinado con mentalidad ganadora. Un auténtico fuera de serie.
| Grandísimo jugador, grandísima persona. |
Al acabar el año, López regresó a casa, en concreto a Sallent y de ahí a Manresa donde ahora ejerce como primer entrenador con elegancia y grandes conocimientos. A López y siempre se lo digo, se le resistió llegar a jugar algún día en División de Honor. Sin dudas se lo merecía con creces. Y que conste que si él no siguió en Valencia, fue porque lo decidió única y exclusivamente él. Signes no lo quería dejar marchar bajo ningún pretexto. Poca gente ha trabajado tan duro como él para conseguirlo. Las circunstancias así lo han querido. Aún así, lideró a Manresa en estos últimos siete años siendo el referente del equipo y uno de los cinco mejores jugadores que ha dado la Primera Nacional en estos últimos años. No hace mucho, Manresa quedó segundo en primera y en la promoción con el Mediterrani, el 3-0 inicial a favor de los manresanos fue lo más cercano que López estuvo de lo mejores. Una lástima.
De Jordi López siempre recordaré dos cosas, aparte de la gran amistad que tenemos desde entonces y que, sin duda, durará muchísimos años más, y de lo gran profesional que siempre fue allá donde ha estado. La primera, sus interminables charlas con la novia que tenía por entonces. Se podía tirar horas y horas. Siempre me pregunté como era posible. ¿De qué se puede hablar tanto?. Lo descubrí. Nosotros vivíamos en un octavo (tres en ese piso y en el quinto, cuatro jugadores más) con el consiguiente ascensor. Un día le presté especial atención a López cuando hablaba por teléfono (ya que con siete en el ascensor, poco solíamos escuchar). Y lo que decía López era lo siguiente (lo traduzco al castellano,jeje) "Amor, estoy en el ascensor...segundo piso, tercero, cuarto.....ya...ya estoy...ahora abriré la puerta y entraré en casa...". Y así la mayor parte del tiempo. ¡Ya te vale, rookie!
La segunda es más especial. Siempre nos quedabámos a altas horas de la madrugada viendo la NBA, ya que aquel año también fue el primero de Pau Gasol a la liga. Era increíble lo bien que nos lo pasábamos. Eran los años de Andrés Montes (que en paz descanse) y Antonio Daimiel como locutores. Todos esos motes que luego llevó a la sexta, ya eran usados por entonces para los jugadores de la NBA.
Sin dudas, esos años siempre estarán en mi recuerdo, por todo. Porque como dijo en su día Andrés Montes "La vida puede ser maravillosa".... y así hay que intentar vivirla.
| Así es él, una máquina que no entiende de descansos. |
miércoles, 2 de febrero de 2011
Mi equipo de ensueño. Soy entrenador gracias a ellos.
Siempre he dicho que me considero un soñador. No entiendo este deporte desde otro punto de vista. Es demasiado duro y poco gratificante, como para no valerse de sueños e ilusiones para poder conseguir lo que uno se propone. No se cuantos años más seguiré ligado a este deporte desde el punto de vista de ser entrenador, pero lo que si se, es que si ahora lo soy, es gracias a ellos. Son mi dream team. Gracias al extraordinario sacrificio y esfuerzo de mis chicos durante duros años de trabajo, hoy el Waterpolo Turia juega con los mejores y el 80% del equipo es gente de la casa con un aporte muy importante al equipo. Por todo ello, muchísimas gracias de corazón.
En esta entrega, quiero hablar de la maravillosa generación del 91-92-93 con la que he tenido la gran oportunidad de trabajar durante nueve intensos años. En todos estos años me he considerado un padre para ellos. Les he exigido lo inimaginable; les he mimado y cuidado como si fuesen mis hijos; les he felicitado y abroncado por partes iguales. Esta serie de grandes personajes me han dado la oportunidad única de verles crecer año tras año. Me lo han dado todo, absolutamente todo. No se han guardado nada para ellos. Todo al servicio del equipo.
Cogí por primera vez a esos chavales en septiembre del 2002. En concreto a la generación del 92-93. Dos años más tarde se añadieron los del 91. Y desde entonces, desde categoría alevín a absolutos. De la liga infantil de la Comunidad Valenciana a la División de Honor Nacional. Si esto de por si ya es meritorio, tratándose de un equipo de Valencia, deberíamos hablar de una proeza por parte de los chavales tan solo comparable a la Iliada de Homero.
Desde el primer día, esos chavales de apenas 9-10-11 años entendieron a la perfección el mensaje que les dí "Esto es waterpolo, un deporte muy duro y sacrificado y además nos encontramos en una ciudad como Valencia, sin tradición, apoyo alguno y con todos los inconvenientes de espacio, tiempo y económicos que os podríais llegar a imaginar. Pero si trabajáis duro y sobre todo, creéis en vosotros, conseguiréis muchas cosas de las que nunca llegaréis a imaginar".
Estos campeones no tendrían porque haberme escuchado pero lo hicieron. Entrenaban de lunes a viernes de cada semana, de cada mes, de cada año, sin apenas fallar a los entrenamientos. Esto será muy corriente en otros sitios pero aquí eso era una utopía. En los primeros seis años el jugador con menor asistencia a los entrenos, tenía un ¡92%!. Increíble. Quizás sería porque yo, al principio, cuando un jugador conseguía un 100% mensual, siempre recibía un pequeño detalle por mi parte. ¿Serían los suculentos Hippos de chocolate la clave de su asistencia o eran mis entrenamientos?jeje. Creo que nunca resolveré el enigma aunque viendo la fisonomía de algunos, puedo pensar que las chocolatinas ganaban.
Todos las fiestas tanto locales como nacionales para nosotros no existían. Yolanda López, coordinadora de la piscina de la Fuente de San Luis, siempre me dejaba la llave de la piscina para esos entrenamientos extras. Entrenos de cuatro horas donde no fallaba nunca nadie. Sólo pensaban en waterpolo. Todo el día.
Como además la liga de aquí por entonces, casi ni existía y por ende partidos casi ni sabíamos lo que era, no nos quedaba más opciones que ir a cualquier sitio del país para poder hacer entrenamientos de más nivel. Esto y jugar la liga de los mayores en la Comunidad Valenciana con un equipo de pitufitos. Todo con tal de jugar cuanto más partidos mejor, siempre evitando excusas y en busca del aprendizaje eterno.
Disfruté de ellos en el pasado, disfruto de ellos en el presente y ojalá pueda disfrutar de ellos en un futuro. He aprendido muchísimo a su lado. He madurado con ellos, sin duda. En cuanto a resultados, en los últimos cuatro años han jugado seis campeonatos de España de categorías. Sólo por entonces, Barceloneta, Sabadell, Terrassa y Canoe habían hecho lo mismo. ¿No es épico?. Siempre les digo a mis chavales, que si hubiesen tenido la fortuna de haber nacido en Cataluña o en Madrid, no hubiese existido el año que no ganaran una medalla, si no la de oro. Y daría igual el entrenador que hubiesen tenido porque ese equipo lo hubiese conseguido igual. Son muy grandes.
Este es mi equipo, el mejor equipo de todos.
Y no, no me voy a olvidar de alguien muy especial para mi, mi delegado, Valentín Bueno. Sólo saben él y mi querido presi, Ignacio Furió, lo que hemos pasado para llegar hasta aquí. Sabía en todo momento que decirme cuando las cosas no iban del todo bien durante los partidos. Gracias por todo, Valentín, gracias. Eres el más grande. Del primer partido juntos donde hiciste una pequeña estadística, hasta las últimas que eran más sofisticadas que las que emplean en la Nasa.
Tengo muchos sueños para cumplir en este mundo del waterpolo. Unos los cumpliré y otros seguramente no, por eso son sueños. Quizás algún día llegue a entrenar a jugadores del estilo de Udovicic, Tempesti o Guillermo Molina, quizás. Quizás algún día pueda entrenar en Italia, quizás. Quizás algún día entrene a alguna selección que participe en una Olimpiada, quizás. Pero de lo que estoy realmente seguro que voy a hacer, es cumplir mi gran sueño, muy por encima de los anteriores. Volveré a coger una generación de chavales de 9-10-11 años y los entrenaré durante un largo tiempo. Quiero verles crecer y poder volver a comprobar como es la inocencia de un niño. Mis chavales creyeron en todo momento en mi, nunca dudaron ni un ápice. Me lo dieron todo. Por ello estaré eternamente agradecido. Por desgracia y como ocurre siempre en la vida, el tiempo pasa muy rápido y esos chavales ya no me necesitan tanto....y es normal.
No se cuando podré volver a coger una generación así, desde cero. Antes de ello, necesito cumplir una serie de pasos para luego poder embarcarme en una tarea tan especial como de gran responsabilidad.
Para acabar, me gustaría hacer un inciso constructivo a muchos entrenadores. Hay muchos que directamente han pasado a ser primer entrenador de diversos equipos, sin antes pasar por abajo del todo, por lo benjamines. Yo he tenido la suerte de pasar por todas las categorías que existen, desde los niños de nueve años hasta la División de Honor Nacional. Si podéis entrenar a pequeños, hacedlo. No tiene precio. Te lo dan todo a cambio de nada. Ojalá el mundo de Peter Pan fuese real.
Os dejo el link de un video que refleja al máximo la solidaridad y compañerismo que tuvo durante siempre el equipo que entrené. Es esa(cogedlo como simil. Evidentemente no son ellos,jeje) solidaridad la que intento inculcar en mis equipos. http://www.youtube.com/watch?v=cb_tmnliVzo El video (poned el audio) me lo descubrió Chus Martín (Barceloneta). Gracias Chus. Sin duda, es un gran técnico y mejor persona aún.
El resultado NUNCA es lo primero (la faena del recortador sale mal ¿y qué? No importa. Importa la persona), no os engañéis. El respeto, la humildad y la solidaridad entre compañeros está por encima de todo. Trabajando duro y uniendo estos valores, los resultados ya llegarán. Paciencia.
Pd; dedicado este post a mis niños (no tan niños ya, pero para mi siempre serán unos pitufitos). También a Yerai Quintana (Metropole).
Pd II; este equipazo tuvo un antecesor que fue quien me dio el primer impulso para probar la aventura de entrenador. No sería honesto si no lo mencionara. Disfruté mucho en mi año en Poble Nou. Y al igual que en Valencia, todos los sábados que podíamos, hacíamos entrenamientos extras. Sólo pude estar un año con ellos pero gracias de todos modos.
Dedicado también a ellos; Pablo, Romaní, Pau, Albert, Oscar, Didac y Jordi. Y a Joan Pérez (Martorell femenino).
En esta entrega, quiero hablar de la maravillosa generación del 91-92-93 con la que he tenido la gran oportunidad de trabajar durante nueve intensos años. En todos estos años me he considerado un padre para ellos. Les he exigido lo inimaginable; les he mimado y cuidado como si fuesen mis hijos; les he felicitado y abroncado por partes iguales. Esta serie de grandes personajes me han dado la oportunidad única de verles crecer año tras año. Me lo han dado todo, absolutamente todo. No se han guardado nada para ellos. Todo al servicio del equipo.
![]() |
| Esta foto es de los mejores recuerdos que siempre tendré. |
Cogí por primera vez a esos chavales en septiembre del 2002. En concreto a la generación del 92-93. Dos años más tarde se añadieron los del 91. Y desde entonces, desde categoría alevín a absolutos. De la liga infantil de la Comunidad Valenciana a la División de Honor Nacional. Si esto de por si ya es meritorio, tratándose de un equipo de Valencia, deberíamos hablar de una proeza por parte de los chavales tan solo comparable a la Iliada de Homero.
Desde el primer día, esos chavales de apenas 9-10-11 años entendieron a la perfección el mensaje que les dí "Esto es waterpolo, un deporte muy duro y sacrificado y además nos encontramos en una ciudad como Valencia, sin tradición, apoyo alguno y con todos los inconvenientes de espacio, tiempo y económicos que os podríais llegar a imaginar. Pero si trabajáis duro y sobre todo, creéis en vosotros, conseguiréis muchas cosas de las que nunca llegaréis a imaginar".
Estos campeones no tendrían porque haberme escuchado pero lo hicieron. Entrenaban de lunes a viernes de cada semana, de cada mes, de cada año, sin apenas fallar a los entrenamientos. Esto será muy corriente en otros sitios pero aquí eso era una utopía. En los primeros seis años el jugador con menor asistencia a los entrenos, tenía un ¡92%!. Increíble. Quizás sería porque yo, al principio, cuando un jugador conseguía un 100% mensual, siempre recibía un pequeño detalle por mi parte. ¿Serían los suculentos Hippos de chocolate la clave de su asistencia o eran mis entrenamientos?jeje. Creo que nunca resolveré el enigma aunque viendo la fisonomía de algunos, puedo pensar que las chocolatinas ganaban.
Todos las fiestas tanto locales como nacionales para nosotros no existían. Yolanda López, coordinadora de la piscina de la Fuente de San Luis, siempre me dejaba la llave de la piscina para esos entrenamientos extras. Entrenos de cuatro horas donde no fallaba nunca nadie. Sólo pensaban en waterpolo. Todo el día.
Como además la liga de aquí por entonces, casi ni existía y por ende partidos casi ni sabíamos lo que era, no nos quedaba más opciones que ir a cualquier sitio del país para poder hacer entrenamientos de más nivel. Esto y jugar la liga de los mayores en la Comunidad Valenciana con un equipo de pitufitos. Todo con tal de jugar cuanto más partidos mejor, siempre evitando excusas y en busca del aprendizaje eterno.
Disfruté de ellos en el pasado, disfruto de ellos en el presente y ojalá pueda disfrutar de ellos en un futuro. He aprendido muchísimo a su lado. He madurado con ellos, sin duda. En cuanto a resultados, en los últimos cuatro años han jugado seis campeonatos de España de categorías. Sólo por entonces, Barceloneta, Sabadell, Terrassa y Canoe habían hecho lo mismo. ¿No es épico?. Siempre les digo a mis chavales, que si hubiesen tenido la fortuna de haber nacido en Cataluña o en Madrid, no hubiese existido el año que no ganaran una medalla, si no la de oro. Y daría igual el entrenador que hubiesen tenido porque ese equipo lo hubiese conseguido igual. Son muy grandes.
![]() |
| Siempre luchando con los mejores. |
Este es mi equipo, el mejor equipo de todos.
- Ignacio Ausina. Profesional, trabajador, autocrítico. Ha sido nuestro cerrojo en la portería durante todo este tiempo. Con él, la defensa se crece. Un auténtico baluarte. Con Diego Tébar (Navarra) el mejor portero joven de la liga. Incomprensible no haber ido al último europeo juvenil con la selección. Actualmente portero del primer equipo.
- Fernando Millán. Honesto, con un corazón de león que no le cabe en el cuerpo. Identificado a muerte con el proyecto y claro ejemplo de los valores del club (humildad, compañerismo y ambición). Actualmente capitán del equipo B.
- Rubén Olmos. Risueño, simpático, inteligente. Suple sus carencias físicas con una fe ciega en sus posibilidades. Actualemente jugador del primer equipo.
- Borja Furió. El más pequeño físicamente de todos pero a su vez el más inteligente y hábil. Dueño del último pase y experto en robos de balón. Sin duda, daría su vida por el proyecto. Actualmente en el primer equipo.
- Raúl Plaza. Referente sin discusión del equipo estos años. Emulando a Rodrigo Díaz de Vivar, El Cid Campeador, en la batalla contra los almorávides (lo siento amic Joan), Raúl (Jimmy para nosotros) con 40º de fiebre nos guió en la semifinal de la preliminar cadete de Madrid, al primer Campeonato de España de nuestra historia y clave en el devenir de futuros triunfos. Actualmente en el primer equipo.
- Nacho González. Discreto pero efectivo. Lento pero seguro. Un baluarte defensivo con goles importantísimo. Actualmente en el dilema de seguir o centrarse en la carrera universitaria.
- Miki Clemades. No me canso de ponerle como ejemplo a todos. Eléctrico, rápido, generoso en el esfuerzo, obediente. Jugador perfecto. Si yo le decía a Miki "¿Ves ese muro? Túmbalo". Y Miki, lo tumbaba, sin preguntas. Es de esta manera como se consiguen las cosas. Actualmente retirado.
- Pablo Navarro. Vago pero listo. Lento pero astuto. Poseedor de un waterpolo de mucho nivel en sus manos. Sin dudas hubiese sido de seguir el mejor jugador de todos. Nos dio mucho pero nos hubiese podido dar mucho más en un futuro. Pablo era la eterna sonrisa tanto en los momentos positivos como en los menos. Retirado jugando pachangas de fútbito.
- Antonio Moya. Un auténtico crack. La alegría y el desparpajo en su plenitud. Nos abandonó hace tres año al volver sus padres a vivir a Málaga (donde juega actualmente). Digamos que Antonio era yo jugando cuando era joven. Una copia mejorada, bastante más. Me dolió mucho su marcha. De haber seguido con nosotros, la posición cuatro era suya y sólo suya.
- Simón Bueno. El Kaiser del equipo. Duro, muy duro. El terror de todos los boyas. Férreo y siempre cumplidor. De haber sido 10 cms más grande y no gustarle tanto estudiar (Medicina), hubiese sido un jugador formidable. Nos abandonó este año para irse a estudiar a Castellón.
- Yago Bofill. La perla. Siempre al máximo acortando el tiempo de llegada a la meta. Tiene fe ciega en sus posibilidades. El futuro le espera con los brazos abiertos. Actualmente jugador del primer equipo.
- Leo García. Genio y figura. Dotado de una fuerza y un lanzamiento colosal. "El Gordito" es único. Lamenté mucho su marcha.
- Nando Valdivielso. Lleva el ADN de la portería en sus venas. Inocente e inmaduro todavía pero bajos los palos parece la reencarnación del gran Jesús. Lo digo yo y también lo dijo en su día Toto cuando estuvo de ayudante con las categorías inferiores, cuando lo vio en la territorial de Málaga. Juega en el primer equipo.
- Juan García. Confiado en sus posiblidades. Chulito pero sensato. Trabaja duro para que llegue su gran momento. Actualmente en el primer equipo.
- Álex Bueno. Disputó durante muchos años ser el segundo portero con Nando. Siempre positivo al servicio del equipo. Se le echa mucho de menos, a él y a sus chistes. Clave en la medalla de bronce en el Infantil de Madrid. Retirado.
- Jorge Albarrán. Gran persona y con unas ganas locas de seguir aprendiendo cada día. Está llegando su momento. Juega en el B.
- David García. El gran Andy Warhol dijo en su día que todo ser humano debía tener 15 minutos de fama en la vida. David (Titas para nosotros), sólo necesitó de siete segundos para ello. En la Final de cadete de Madrid, un gol suyo ante la Barceloneta nos llevó a las mismas semifinales. Sólo jugó esos segundos en ese partido pero la jugada clave fue diseñada única y exclusivamente para él. Grande Titas! Juega en el B.
- Manolo Larios. Le seguimos esperando con ganas. Si quiere, puede. Ánimo. Juega en el B.
- David Gutiérrez. Un jugador diferente que nos aporta frescura y optimismo al grupo. Juega en el B.
| Siempre os llevaré en el corazón. |
Y no, no me voy a olvidar de alguien muy especial para mi, mi delegado, Valentín Bueno. Sólo saben él y mi querido presi, Ignacio Furió, lo que hemos pasado para llegar hasta aquí. Sabía en todo momento que decirme cuando las cosas no iban del todo bien durante los partidos. Gracias por todo, Valentín, gracias. Eres el más grande. Del primer partido juntos donde hiciste una pequeña estadística, hasta las últimas que eran más sofisticadas que las que emplean en la Nasa.
Tengo muchos sueños para cumplir en este mundo del waterpolo. Unos los cumpliré y otros seguramente no, por eso son sueños. Quizás algún día llegue a entrenar a jugadores del estilo de Udovicic, Tempesti o Guillermo Molina, quizás. Quizás algún día pueda entrenar en Italia, quizás. Quizás algún día entrene a alguna selección que participe en una Olimpiada, quizás. Pero de lo que estoy realmente seguro que voy a hacer, es cumplir mi gran sueño, muy por encima de los anteriores. Volveré a coger una generación de chavales de 9-10-11 años y los entrenaré durante un largo tiempo. Quiero verles crecer y poder volver a comprobar como es la inocencia de un niño. Mis chavales creyeron en todo momento en mi, nunca dudaron ni un ápice. Me lo dieron todo. Por ello estaré eternamente agradecido. Por desgracia y como ocurre siempre en la vida, el tiempo pasa muy rápido y esos chavales ya no me necesitan tanto....y es normal.
No se cuando podré volver a coger una generación así, desde cero. Antes de ello, necesito cumplir una serie de pasos para luego poder embarcarme en una tarea tan especial como de gran responsabilidad.
Para acabar, me gustaría hacer un inciso constructivo a muchos entrenadores. Hay muchos que directamente han pasado a ser primer entrenador de diversos equipos, sin antes pasar por abajo del todo, por lo benjamines. Yo he tenido la suerte de pasar por todas las categorías que existen, desde los niños de nueve años hasta la División de Honor Nacional. Si podéis entrenar a pequeños, hacedlo. No tiene precio. Te lo dan todo a cambio de nada. Ojalá el mundo de Peter Pan fuese real.
Os dejo el link de un video que refleja al máximo la solidaridad y compañerismo que tuvo durante siempre el equipo que entrené. Es esa(cogedlo como simil. Evidentemente no son ellos,jeje) solidaridad la que intento inculcar en mis equipos. http://www.youtube.com/watch?v=cb_tmnliVzo El video (poned el audio) me lo descubrió Chus Martín (Barceloneta). Gracias Chus. Sin duda, es un gran técnico y mejor persona aún.
El resultado NUNCA es lo primero (la faena del recortador sale mal ¿y qué? No importa. Importa la persona), no os engañéis. El respeto, la humildad y la solidaridad entre compañeros está por encima de todo. Trabajando duro y uniendo estos valores, los resultados ya llegarán. Paciencia.
Pd; dedicado este post a mis niños (no tan niños ya, pero para mi siempre serán unos pitufitos). También a Yerai Quintana (Metropole).
Pd II; este equipazo tuvo un antecesor que fue quien me dio el primer impulso para probar la aventura de entrenador. No sería honesto si no lo mencionara. Disfruté mucho en mi año en Poble Nou. Y al igual que en Valencia, todos los sábados que podíamos, hacíamos entrenamientos extras. Sólo pude estar un año con ellos pero gracias de todos modos.
![]() |
| Generación del 89 Poble Nou. |
lunes, 24 de enero de 2011
Carlos Rueda, "El Capo".
Nombre: Carlos Alberto Rueda Bustamante.
Alias: El Capo.
Nacionalidad: Colombiana.
Edad: Desconocida.
Domicilio: Desconocido.
Profesión: Negociador.
Lo sé, estáis aterrorizados. Estoy seguro que habéis visto esa foto colgada en cualquier comisaria de policía o aeropuerto. Es uno de los delincuentes más buscados por la CIA, FBI y la Policía Local de Pozuelo de Alarcón. Yo desde que lo conocí hace ya más de cuatro años, no duermo por las noches. No puedo hablar, corro peligro. Esa mirada fija y esa sonrisa perpetúa me dan pavor. Lo último que siempre me dice es "Cuídese". ¿Será esa palabra un aviso?.
"El Capo" es uno de los nuestros. Es un tipo genial, único, independiente y muy, muy inteligente. Domina a la perfección el inglés, el francés, el castellano y el colombiano. Ingeniero de profesión y waterpolista de vocación. Carlos es un viajero a la antigua usanza. Hoy en Portugal, mañana en Alemania o Austria y pasado en Venezuela. Posee la doble nacionalidad conseguida gracias a las gestiones de Ivan Zipancic (otro de los nuestros). "El Capo" tiene la misma edad que el Papa Benedicto XVI pero un alma de un niño de ocho años.
Carlos es de esas personas que uno merece conocer y yo tengo esa inmensa suerte. Me encanta verle venir a entrenar, y más aún hablar con él de cualquier cosa. Me aporta cosas muy interesantes para mi desarrollo como persona. Raro es el día que o antes, durante o después del entrenamiento, no nos echemos unas risas por cualquier cosa. Conocí a Carlos hace cuatro años cuando empezó la historia del Waterpolo Turia en Primera División. Vino de la nada y apareció en Nazaret un día de octubre, a poco de empezar la temporada. Vino a ayudar y a seguir disfrutando del waterpolo. Ese mismo día de su presentación me dijo "Y ante todo, darle las gracias por la oportunidad y se lo demostraré con puntualidad y asistencia". Y así ha sido durante estos años, eso si, si consideramos que la asistencia se refiere a dos días semanales y la puntualidad al desfase horario con su patria colombiana, pues si, ha cumplido. Así que desde su andadura con nosotros, Carlos de manera muy subliminal siempre me engaña. Cariñosamente, pero me engaña. E incluso me lo paso bien, la verdad. Un día a principio de conocernos, un martes, me llamó por teléfono diciendome que llegaría en cinco minutos a entrenar. Pensé, "que atento este hombre, son las 19.50h y me avisa que se ha retrasado". Y así fue, cumplió su palabra y llegó a las 19.55h, sólo que había un pequeño matiz ..... llegó el viernes, ¡dos días después!. Evidentemente cuando llegó le eché la bronca y entonces me dijo "Cuídese". Mensaje captado, jeje. Así que desde entonces tenemos una gran relación, él me miente sobre si va a venir o no y a que hora, y yo hago que me lo creo. Esta concesión sólo la tengo con "El Capo", es diferente porque es único.
Cuando vino, Carlos jugó de boya y así estuvo todo el año que duró la liga. Descendimos. Ya en segunda, vuelta de tuerca y a marcar al boya. Espectacular su año. Ascendimos. El año pasado, con el equipo de nuevo en Primera, Carlos jugaba y juega, en el B, nuestro segundo equipo, pero aún así nos ayudó en tres partidos con el A para poder consolidar la segunda plaza y con ello, poder jugar la promoción a División de Honor. Ahora ya sólo en el B, ayudando a los más jovencitos a madurar y ha vuelto a sus orígenes, a la posición de boya. Sigue disfrutando.
| Pedazo de equipo. Campeones de Segunda Nacional. |
Una de las situaciones donde más disfruto de "El Capo" es en los partidos de entrenamiento entre nosotros. Me pone a todo el equipo marcando. Nada fuera de lo normal si estamos hablando que cuando Carlos era joven y jugaba en Colombia, solía llevar alfileres en su bañador para utilizar sólo en momentos de urgencia. Me gustaría saber cuanto tiempo duraban esos momentos .... "¿5 minutos, Carlos?". Pues bien, los atiza a todos pero lo mejor es que lo hace sin darse cuenta (a mi ya no me engañas, jeje). Así que cuando uno le devuelve un golpe viene lo mejor. Dice algo en un colombiano arcaico, golpea su puño derecho en su palma izquierda, ladea la cabeza hacía un lado y se sumerge hacía su víctima. Durante los cinco minutos siguientes, dejo jugar,jeje.
"El Capo" es un ejemplo para todos nosotros, para mi el primero. Tengo envidia sana de él. Disfruta de algo que yo no puedo hacer. Yo siempre quise jugar hasta los cuarenta años o más, y poder disfrutar de mis últimos momentos como jugador, en mi caso, en Horta, mi club de pequeño. Echo mucho de menos jugar pero cuando los proyectos y por ende, el colectivo te reclama, lo individual carece de sentido. Por ello, cuando veo al Capo jugar, me imagino en su lugar y yo de esta manera también disfruto.
| Y sin amenazada. |
Pd; Si le decís que venís de parte mía, os hará un gran descuento.
http://www.wpegasus.com/
jueves, 20 de enero de 2011
Albert Salvatierra, o simplemente, "Chichi".
| Otro sueño, jugar contra Estiarte. |
Sin duda con Salvatierra he tenido el privilegio de compartir dos años maravillosos, tanto deportiva como personalmente. A nivel deportivo porque los dos cumplimos a la vez el sueño de debutar en División de Honor. Fue con el Poble Nou. A nivel personal porque aparte de la gran compenetración que teníamos el uno con el otro en el agua, fuera de ella iniciamos una relación de amistad enorme. Pasamos muchas horas juntos en aquellos dos años llenas de experiencias y anécdotas. Más tarde nuestros caminos se separaron, pero once años después de haber jugado juntos por última vez, puedo afirmar que nuestra relación sigue siendo igual o más fuerte que entonces. Conozco a Albert desde que jugábamos en infantiles ya que él es del 77´ y yo del 78´. En esa época él ya era igual de grande que ahora y yo un enano insignificante de metro y medio. Raro era el año que Horta y Premià no coincidiéramos en el mismo grupo y además en el de arriba. La generación 77´78´ en Horta (David León, Juanba Álvarez, Raúl García, Toni Puig, Dani García (79´) y yo) dio para muchos años de buen waterpolo y por ende poder luchar con los mejores. Lo mismo de la mejor generación que ha dado nunca Premià, 77´78´ y que tantas tardes de gloria dio (Albert Salvatierra, Edu Arias, Albert Llistar y su hermano Carles). Y así fue, desde infantiles hasta el primer equipo. Salvatierra era la clave de aquel equipo, sin duda. Era un boya espectacular. Jugador duro pero muy inteligente y técnico. Seguramente con la finalización en la boya más rápida que yo recuerde nunca en este país. Su revés era demoledor. Y durante toda la vida "Chichi" fue todo un goleador, mientras le dejaron jugar en su posición natural. Más de 50 goles por temporada en Primera División siendo ya juvenil pequeño hasta que dio el alto a la máxima división.
| La mejor generación de Premià. |
Albert sólo tuvo un pequeño inconveniente con el waterpolo toda su vida, había que nadar y en División de Honor, más. Seguramente si hubiese escogido balonmano en vez de waterpolo, hubiese triunfado más en el mundo del deporte. Hubiese sido un pivote a lo Rolando Urios, sólo atacaría y al perder el balón, alguien le cambiaría para evitarle defender y correr más.
Recuerdo un lunes por la mañana en nuestro primer año en Poble Nou, que tocaba nadar 4x400 (bueno, todas las mañanas de todos los lunes, de todas las semanas, de todos lo meses, teníamos esas famosas series) con salida cada 6´ y llegada a menos de 5´, todos los jugadores menos uno que no estaba obligado. ¿Sabéis quién? jeje. Albert solía hacer sufriendo sus mejores tiempos en estas series en 5´45" cuando estaba en Premià. Sabiendo que en División de Honor había que apretar más, en Poble Nou bajó hasta unos "formidables" 5´20". Ignacio Lobera "Lobo", compañero nuestro por entonces, bautizó días antes a Salvatierra de manera cariñosa como Mel "Hamburguesa" Thurpin, aquel extraordinario jugador americano que jugó en los mejores años del CAI Zaragoza de baloncesto, que tenía por contrato no pesar nunca más de 135kgs o se le podía rescindir el contrato de manera unilateral por parte del club. Albert evidentemente nunca pesó tanto pero no le hacía mucha gracia ese apelativo, así que ese día, justo segundos después que "Lobo" le llamase de esa manera delante de todo el equipo (aclaro que "Lobo" y Albert se llevaban y se llevan de lujo), me miró y me dijo, "se va a enterar este ahora". Dani Esforzado que estaba también en nuestro equipo, le dijo "Chichi, tú a lo tuyo" a lo que Albert contestó de nuevo, "no,no, se va a enterar". Quedaba sólo 10" para empezar la primera serie y "Lobo", Esforzado y yo, ya nos estábamos muriendo de risa. Uno detrás de otro ibamos llegando a la pared al acabar la primera serie, todos por debajo de 5´ y de repente oímos a Xavi Julià decir "¡¡Chichiiii, 5 minutos, increíble!!". Aplausos, vítores y elogios, todo para Albert que no sonrió ni hizo mueca alguna de felicidad. Julià le preguntó acto seguido "Chichi, ¿estás bien?", a lo que Salvatierra contestó "Estoy fuerte". En ese instante miré a Salvatierra y sólo vi una cara desencajada como hacía años que no veía a nadie. Estaba claro que en la segunda serie lo iba a pasar realmente mal. Tanto, que sólo duró una piscina más, 25 metros. Salió como pudo del agua, se tumbó en el suelo y así estuvo media hora con su famoso ventolín como único aliado. Creo que en la vida he bebido tanta agua como tragué aquel día, de las risas que me pegué gracias a Chichi. Ese día Chichi aprendió una gran lección. No retar nunca a un veterano curtido en mil batallas porque se las saben todas para pasar un buen rato.
A los dos años Salvatierra se enfrascó en la aventura alemana enrolándose en las filas del Eslinggen de la máxima división, donde antes había estado Garay y Javi Zabalza. Estuvo dos años donde disfrutó de otro waterpolo, otra cultura y aprendió otro idioma. De esta aventura quiero remarcar un dato que creo que nadie conoce y que él, porque le conozco bien, nunca contará, ya que ante todo es humilde por naturaleza.
Su primer partido fue el derbi local, contra el Cannstatt, tercer mejor equipo por entonces en Alemania, ante la friolera de 800 personas (lo que suele haber en nuestro país, en cada piscina de cada jornada). Empataron a ocho y nuestro amigo metió cuatro goles, pero lo mejor es que fue elegido el MVP de aquel partido. No lo digo yo ni siquiera él, lo dijo la crónica en su día de la web WATERPOLOWORLD.
Después de Alemania, a Larraina y finalmente a Mataró antes de volver y acabar en Premià, cuyo último partido suyo coincidió con nuestro ascenso a la Primera División. Si es que "Chichi" siempre está en mis buenos momentos,jeje.
Albert y yo nos contábamos todo y aprendíamos cosas el uno del otro. Él es de pueblo, yo de ciudad, somos dos polos opuestos que se entendían a la perfección y, esa unión alcanzaba cotas pirenaicas del viernes por la mañana hasta el sábado por la noche. Viernes mañana entrenamiento, luego comida en el Miguelo "el XIKI" (pedazo de hombre al que le haré un post como se merece), merienda también ahí o siesta en casa de Carlos Bellón, y a la charla de Gasch, típica del viernes para preparar el partido (anda que no nos hemos reído con esas charlas). Partido el sábado por la tarde y cenita. Luego, Trocito y a veces, Back Fire,jeje. Y como no, rematando todo ello con los suculentos bikinis (de jamón y queso) con Dani Orts en la churrería de la estación de Sants. ¡¡Qué tiempos!! ¡Deberíamos recuperar alguna noche de aquellas!
Por cierto, yo solía peinarme con gomina siempre antes de ir a cenar y Salvatierra lo primero que siempre hacía, era decirme "¡¡Rubéeen!!" y despeinarme. Es lo que tiene ser de pueblo, tienen estas cosas.
Finalizo con las dos cosas que me enseñó con fervor, mi gran amigo. La primera es que el equipo siempre está por delante del yo. Uno no es mejor por meter más goles que nadie si luego el equipo no gana. Te agradezco un montón esa insistencia conmigo. La otra, más divertida, "Chichi" me enseñó como ir al lavabo sin tener que atravesar una marabunda de gente, pero eso ya es otra historia.
| Sentando cátedra desde los banquillos. |
Pd: Si todo va bien, en julio volveré a ser tío, esta vez por parte de mi hermana. Otro chico para la familia y compañero de juegos de Hugo. No saben si ponerle Rubén Darío o Darío Rubén. En todo caso, todo un detallazo por su parte. Es broma, Eric me gusta mucho más.
miércoles, 12 de enero de 2011
Don Salvador "Chava" Gómez, la leyenda.
Recuerdo con nostalgia mis ídolos de la infancia. Uno de ellos era el equipo de baloncesto del Barça de aquellos tiempos (Epi, Sibilio, Solozabal y el gran "Atomic Dog" Audie Norris). Dirigidos por Aíto García Reneses, ese equipazo daba espectáculo allá por donde iba. Al menos hasta que un día se encontraron con aquellos jovencitos balcánicos de la Jugoplastica de Split, comandados por el grandioso Toni Kukoc. Hasta tres final four ganaron los balcánicos en detrimento de aquel maravilloso Barça. Ese equipo y Pelé, fueron mis primeros ídolos. A Pelé evidentemente nunca le vi jugar en directo, pero como comenté en el post de presentación, el futbol me encantaba y la selección brasileña de fútbol me fascinaba. Siempre al ritmo del buen juego y claro, Pelé era el mejor de todos los brasileños. Aún guardo en una vieja caja muchas cintas VHS de películas, goles y partidos de Edson Arantes Do Nascimento, Pelé.
Todo cambió en aquellas gélidas madrugadas de primeros de enero de 1991. Se estaba jugando el Mundial de Waterpolo en Perth, Australia. Recuerdo tirarme todas las madrugadas que duró el Mundial sin dormir, esperando los partidos por la 2. España perdió la final por uno ante Yugoslavia y Chava lanzó fuera un revés casi al final del partido, que bien pudo significar el empate. Esa noche perdieron pero aquellos jugadores ascendieron al Olimpo de mis ídolos. Alucinaba con todos los jugadores pero especialmente con Manel, Chava y Jesús. Disfruté con absoluta pasión durante siete años más con aquella brillante generación que culminaría en el 96 con la Olimpiada y en el 98 con el Mundial. Por entonces yo me encontraba jugando todavía en Horta (Barcelona) y soñaba poder jugar algún día al lado de alguno de esos monstruos. Quería saber de cerca el porqué de su grandeza y como uno llegaba a ser un número uno.
En septiembre del 2003 se cumplió mi sueño, Chava venía a jugar a Valencia y por fin íba a poder jugar con un número uno. Yo siempre he tenido a Chava como uno de los tres jugadores,sin contar a Jesús, más grandes que nos ha dado nuestro deporte.

Con Chava he tenido la suerte de compartir cuatro fantásticos años y he podido ver de primera mano como se llega a ser tan grande. Evidentemente que las condiciones físicas que tiene para este deporte son casi perfectas (puede dar gracias a SAN ELEGIR BIEN EL DEPORTE de haber hecho waterpolo, porque el que le haya visto jugar a fútbol o a baloncesto, sabrá de que hablo). Don Salvador para los más jóvenes cumple a la perfección el decálogo del excelente jugador: Siempre puntual, disciplinado, sacrificado, ambicioso y respetuoso. Chava siempre ha sido el primero en tirarse al agua y el primero en tirar las series, cuanto más duras, mejor. Siempre a tope, sin dosificarse. Ha sido un líder en el agua, siempre aceptando el rol que le exigía el entrenador. Nunca le vi anteponer su éxito personal antes que el éxito colectivo. Era una delicia ver a Chava jugar los partidos pero para mí, la esencia la daba en los entrenamientos. Y es aquí una de mis máximas que intento transmitir a mis jugadores. Se juega como se entrena. Ver a Don Salvador lanzar en las series de balón y observar como Dani Sullá (un fenómeno para mí y muchos en la portería) no le paraba ninguna, era espectacular. Y así durante cuatro años donde siempre cumplió hasta el final.
Me encanta poner a Chava como ejemplo para mis jugadores. Siempre les digo "¿quieres ser un gran jugador? Pues escucha lo que te voy a contar de Chava".
Ahora que soy entrenador y un loco de la perfección en todos los ámbitos de nuestro deporte, quiero destacar que Chava me ha dejado un legado maravilloso que ni él sabe de qué estoy hablando. Me refiero al enorme repertorio de acabados que puede llegar a realizar un boya. No he visto nunca a ningún boya en veinte años con tanta técnica ni precisión en sus ejecuciones. Así que gracias a él mi trabajo con mis boyas es mucho más fácil.
De Chava guardo una anécdota para mi muy divertida durante la temporada 2003-04 creo recordar. Jugábamos en Martianez. A mi personalmente nunca me ha gustado jugar en esa piscina (resalto que espero y deseo que los canarios sigan durante muchísimos años con los mejores. Se lo merecen. Especialmente por Juanpa) . Siempre hace frío, hay viento y el agua está helada. Y yo con el frío no puedo, me mata. Es el típico partido que o entras enseguida en la rotación del entrenador o muy mal lo tienes. No recuerdo haber hecho un partido digno allí en mi vida, y el de ese año no iba a ser la excepción. Ataca Martianez para empatar al principio de la última parte. Yo me encuentro, como no, en el banquillo muerto de frío con un albornoz por encima. A mi derecha Valero y Ayas (dos compañeros por entonces del equipo). A la derecha de Ayas, el segundo entrenador, Vitaliy, y a la derecha de este, Colet, por entonces el entrenador. Nos jugábamos mucho en ese partido. Acto seguido excluyen a Chava y este se dirige a la zona de exclusión por detrás de la portería defendida por Dani Sullá. Hasta ahí todo normal. ¿Recordáis las enormes redes situadas detrás de las porterías para que no se vaya el balón lejos? Llegan casi hasta el fondo de la piscina y son una trampa mortal. Y sino preguntárselo a Chava. Empieza a mover el hombre de más, Martianez, a la vez que Chava se enreda con la red. Martianez mueve y mueve el balón cada vez más rápido. Chava cada vez se va enredando más y más. Alberto pasando del partido, ve a Chava y nos avisa a Valero y a mi y nos empezamos a reír a escondidas. Martianez lanza y al palo pero recogen el rebote, la mesa levanta la banderilla azul pero Chava no es que no salga, directamente aún no está ni en la zona de exclusión. Sigue a lo suyo con la red, cada vez parece más un atún que un jugador de waterpolo (algún día os contaré la maravillosa historia de un segundo entrenador de waterpolo, que compagína nuestro maravilloso deporte con la caza al atún en verano, con una pequeña barca y un punzón...algún día). Vuelve a lanzar Martianez una y otra vez, ambos lanzamientos bien parados por Dani Sullá, pero de nuevo el rebote para los canarios. Colet se vuelve loco y empieza a chillar "¡¿pero dónde está Chava, dónde está Chava?!. Así tres o cuatro veces. En el agua Sullá se vuelve loco porque no entiende nada. Ve que la mesa ha levantado hace rato la bandera pero la defensa hace aguas. Valero, Alberto y yo, ya no aguantamos más y empezamos a llorar de risas a carcajadas. Vitaliy empieza a insultarnos a los tres, Colet a punto de un ataque de ansiedad y Chava, cincuenta segundos después de su exclusión, logra aparecer por la zona de reentrada. Un segundo antes, Martianez al cuarto lanzamiento logra el gol. Empate. Al final ganamos. Bueno, Chava metió dos goles al final que nos dió un triunfo sufrido. Yo no jugué ya en ese cuarto. Estuve hasta media hora después del partido, sin parar de reírme. Chava que es un crack de los pies a la cabeza se partió de la risa con nosotros en las duchas. Un tío que sabe reirse de uno mismo, no tiene precio. Cualquier otro crack nos hubiera mandado a paseo.
Chava fue una leyenda como jugador, ahora intenta lograr lo mismo como entrenador. Si es capaz de lograr una décima parte solo de lo que fue como jugador, podríamos estar hablando del próximo Ratko Rudic.
Lo dicho, fue un verdadero placer jugar y compartir experiencias con el mejor, con Don Salvador "Chava" Gómez.
Todo cambió en aquellas gélidas madrugadas de primeros de enero de 1991. Se estaba jugando el Mundial de Waterpolo en Perth, Australia. Recuerdo tirarme todas las madrugadas que duró el Mundial sin dormir, esperando los partidos por la 2. España perdió la final por uno ante Yugoslavia y Chava lanzó fuera un revés casi al final del partido, que bien pudo significar el empate. Esa noche perdieron pero aquellos jugadores ascendieron al Olimpo de mis ídolos. Alucinaba con todos los jugadores pero especialmente con Manel, Chava y Jesús. Disfruté con absoluta pasión durante siete años más con aquella brillante generación que culminaría en el 96 con la Olimpiada y en el 98 con el Mundial. Por entonces yo me encontraba jugando todavía en Horta (Barcelona) y soñaba poder jugar algún día al lado de alguno de esos monstruos. Quería saber de cerca el porqué de su grandeza y como uno llegaba a ser un número uno.
En septiembre del 2003 se cumplió mi sueño, Chava venía a jugar a Valencia y por fin íba a poder jugar con un número uno. Yo siempre he tenido a Chava como uno de los tres jugadores,sin contar a Jesús, más grandes que nos ha dado nuestro deporte.
Con Chava he tenido la suerte de compartir cuatro fantásticos años y he podido ver de primera mano como se llega a ser tan grande. Evidentemente que las condiciones físicas que tiene para este deporte son casi perfectas (puede dar gracias a SAN ELEGIR BIEN EL DEPORTE de haber hecho waterpolo, porque el que le haya visto jugar a fútbol o a baloncesto, sabrá de que hablo). Don Salvador para los más jóvenes cumple a la perfección el decálogo del excelente jugador: Siempre puntual, disciplinado, sacrificado, ambicioso y respetuoso. Chava siempre ha sido el primero en tirarse al agua y el primero en tirar las series, cuanto más duras, mejor. Siempre a tope, sin dosificarse. Ha sido un líder en el agua, siempre aceptando el rol que le exigía el entrenador. Nunca le vi anteponer su éxito personal antes que el éxito colectivo. Era una delicia ver a Chava jugar los partidos pero para mí, la esencia la daba en los entrenamientos. Y es aquí una de mis máximas que intento transmitir a mis jugadores. Se juega como se entrena. Ver a Don Salvador lanzar en las series de balón y observar como Dani Sullá (un fenómeno para mí y muchos en la portería) no le paraba ninguna, era espectacular. Y así durante cuatro años donde siempre cumplió hasta el final.
Me encanta poner a Chava como ejemplo para mis jugadores. Siempre les digo "¿quieres ser un gran jugador? Pues escucha lo que te voy a contar de Chava".
Ahora que soy entrenador y un loco de la perfección en todos los ámbitos de nuestro deporte, quiero destacar que Chava me ha dejado un legado maravilloso que ni él sabe de qué estoy hablando. Me refiero al enorme repertorio de acabados que puede llegar a realizar un boya. No he visto nunca a ningún boya en veinte años con tanta técnica ni precisión en sus ejecuciones. Así que gracias a él mi trabajo con mis boyas es mucho más fácil.
De Chava guardo una anécdota para mi muy divertida durante la temporada 2003-04 creo recordar. Jugábamos en Martianez. A mi personalmente nunca me ha gustado jugar en esa piscina (resalto que espero y deseo que los canarios sigan durante muchísimos años con los mejores. Se lo merecen. Especialmente por Juanpa) . Siempre hace frío, hay viento y el agua está helada. Y yo con el frío no puedo, me mata. Es el típico partido que o entras enseguida en la rotación del entrenador o muy mal lo tienes. No recuerdo haber hecho un partido digno allí en mi vida, y el de ese año no iba a ser la excepción. Ataca Martianez para empatar al principio de la última parte. Yo me encuentro, como no, en el banquillo muerto de frío con un albornoz por encima. A mi derecha Valero y Ayas (dos compañeros por entonces del equipo). A la derecha de Ayas, el segundo entrenador, Vitaliy, y a la derecha de este, Colet, por entonces el entrenador. Nos jugábamos mucho en ese partido. Acto seguido excluyen a Chava y este se dirige a la zona de exclusión por detrás de la portería defendida por Dani Sullá. Hasta ahí todo normal. ¿Recordáis las enormes redes situadas detrás de las porterías para que no se vaya el balón lejos? Llegan casi hasta el fondo de la piscina y son una trampa mortal. Y sino preguntárselo a Chava. Empieza a mover el hombre de más, Martianez, a la vez que Chava se enreda con la red. Martianez mueve y mueve el balón cada vez más rápido. Chava cada vez se va enredando más y más. Alberto pasando del partido, ve a Chava y nos avisa a Valero y a mi y nos empezamos a reír a escondidas. Martianez lanza y al palo pero recogen el rebote, la mesa levanta la banderilla azul pero Chava no es que no salga, directamente aún no está ni en la zona de exclusión. Sigue a lo suyo con la red, cada vez parece más un atún que un jugador de waterpolo (algún día os contaré la maravillosa historia de un segundo entrenador de waterpolo, que compagína nuestro maravilloso deporte con la caza al atún en verano, con una pequeña barca y un punzón...algún día). Vuelve a lanzar Martianez una y otra vez, ambos lanzamientos bien parados por Dani Sullá, pero de nuevo el rebote para los canarios. Colet se vuelve loco y empieza a chillar "¡¿pero dónde está Chava, dónde está Chava?!. Así tres o cuatro veces. En el agua Sullá se vuelve loco porque no entiende nada. Ve que la mesa ha levantado hace rato la bandera pero la defensa hace aguas. Valero, Alberto y yo, ya no aguantamos más y empezamos a llorar de risas a carcajadas. Vitaliy empieza a insultarnos a los tres, Colet a punto de un ataque de ansiedad y Chava, cincuenta segundos después de su exclusión, logra aparecer por la zona de reentrada. Un segundo antes, Martianez al cuarto lanzamiento logra el gol. Empate. Al final ganamos. Bueno, Chava metió dos goles al final que nos dió un triunfo sufrido. Yo no jugué ya en ese cuarto. Estuve hasta media hora después del partido, sin parar de reírme. Chava que es un crack de los pies a la cabeza se partió de la risa con nosotros en las duchas. Un tío que sabe reirse de uno mismo, no tiene precio. Cualquier otro crack nos hubiera mandado a paseo.
Chava fue una leyenda como jugador, ahora intenta lograr lo mismo como entrenador. Si es capaz de lograr una décima parte solo de lo que fue como jugador, podríamos estar hablando del próximo Ratko Rudic.
Lo dicho, fue un verdadero placer jugar y compartir experiencias con el mejor, con Don Salvador "Chava" Gómez.
miércoles, 5 de enero de 2011
Rudá Franco. El bombardero brasileño.
No tengo un orden establecido sobre quien voy a escribir antes o después. No por escribir antes de TAL que de CUAL va a significar que considero a TAL mejor que CUAL. Ni mucho menos. Sólo que el momento de cada uno llegará cuando sienta la necesidad que me haga escribir sobre él. Sólo así disfrutaré como se merece la ocasión. Salvo en una ocasión, en esta ocasión.
Me apetecía mucho que Rudá fuese mi primer personaje. Siento una tremenda admiración hacía él. Soy de los que piensan que cada uno guía su destino pero que de vez en cuando es este el que te busca. Eso me pasó con Rudá. Hace tres años estando en Madrid en el curso auxiliar de entrenador de waterpolo, conocí a una persona encantadora como pocos, André Avallone, actual entrenador del equipo femenino del St.Andreu de División de Honor. La semana anterior al curso me encontraba negociando con un brasileño sobre la opción de venir a Valencia a jugar en el Turia. Pero antes de darle el visto bueno, necesitaba la opinión como mínimo de dos personas que me diesen buenas referencias del mismo. Casi siempre lo hago así cuando voy a buscar a alguien. Primero me documento sobre el jugador y saco mis propias conclusiones. Si me gusta y me convence voy a la segunda parte. Necesito que me digan algo que yo normalmente no puedo saber y siempre les hago la misma pregunta, "¿Pero, es buena persona?". Lo digo sinceramente, me importa un comino si uno es un jugador excepcional. Tiene que ser buena persona ante todo. Ganar no lo es todo y más en un deporte como el nuestro, donde el sacrifício y el esfuerzo no están compensados ni en materia económica ni en reconocimiento público. Además, yo lo que busco es unidad en el equipo, respeto, compañerísmo, humildad. Voy a trabajar como mínimo un año con cualquier jugador, que mínimo que estar a gusto con él.
Cuando digo que el destino a veces te busca es porque André, entonces en la Barceloneta, debía haber hecho el curso la semana anterior en Barcelona. Se despistó y gracias a ello tuve la oportunidad de conocerle. Enseguida observé que sabía mucho de waterpolo y para mi fortuna, era brasileño. Perfecto, me podría dar una opinión de primera mano sobre mi posible jugador. Pero en vez de ello, solamente me hablaba de otro brasileño que acababa de llegar a Barcelona en busca de una oportunidad. Me decía que era un jugador joven, por hacer, pero con mucho futuro si se le sabía trabajar. Además me reiteró que se trataba de un chaval muy humilde que hacía un tiempo que había perdido a su madre y por ello si me decidia por él, que lo cuidase mucho. Dani Sullá y Dani García, dos buenos amigos y con muchas tablas en esto del waterpolo, no dudaron en aconsejarmelo cuando les pedí referencias del brasileño. Ese brasileño en cuestión era Rudá Franco.
Bueno, bonito y barato. ¿Cuántas veces habremos escuchado esa monserga sin llegar a creernóslo del todo? Pues con Rudá esa frase se queda corta porque el dichoso brasileño era muy bueno, muy bonito, y cuando digo bonito, digo bonito por dentro, de corazón. Y barato, muy barato.
Rudá es el jugador que todo entrenador desea tener en su equipo. Es un lider, trabajador, puntual, disciplinado, educado, sin una mala palabra para nadie, honesto, simpático, alegre. Y sobre todo, humilde, esa palabra que causa terror en muchos jugadores que viven endiosados sin ningún sentido. Aún siendo quizás el jugador más determinante de nuestro equipo en dos años, no hubo ni un solo día que el brasileño no pusiese dos corcheras y recogiese los balones después de cada entrenamiento. Y lo mejor de todo es que disfrutaba haciéndolo.
En el primer año, después de las tres primeras jornadas de liga a buen nivel, Rudá tuvo dos partidos muy malos. Uno de ellos en Moscardó. Estaba desanimado. Había arriesgado mucho en venir y él veía que no estaba del todo bien y no nos quería fallar por nada en el mundo. Estabámos en Castellón un domingo con los cadetes del club, e imitando a Florentino Pérez como hizo en su día con Zidane en un restaurante con una servilleta, le hice una especie de contrato-oferta por tres años más. En dos meses ya me había conquistado, ¿por qué esperar a que acabara la temporada? Al jugador hay que mimarlo siempre y especialmente en los momentos duros. Eso lo tengo claro. Ya hay otros momentos para meterles caña. Rudá me dió la mano, me dió las gracias y dijo que si.
Antes del verano, dos días después de la designación de Rio de Janeiro como sede de los Juegos Olímpicos de 2016, Rudá hecho un flan me dijo que se volvía a Brasil. Era consciente del pacto que hicimos en su día. Además nuestra relación era buenisíma. Es incontable la cantidad de buenas horas de charlas que nos hemos dado el uno al otro. Tenía y tiene, miedo a perderse esos juegos en su casa. ¿Qué le podía decir? Llegar a disputar una Olimpiada está al alcance de muy pocos elegidos y que encima sea en tu casa, no tiene precio. No tenía opción, desde Brasil las consignas eran claras. Además le pagan la universidad privada y tiene una beca como se merece. Me alegro mucho por él aún a sabiendas que perdí algo más que un grandísimo jugador.
A Rudá le tengo que dar las gracias por tres motivos. El primero y por partida doble, por confiar en nuestro proyecto en el Turia, y por ser hombre de palabra. Días antes de su primera llegada a Valencia, Rudá perdió también a su padre. Lo más normal hubiese sido no venir, pero lo hizo. El segundo motivo es por no guardarse nada para él, tanto deportiva como humanamente. Nos dió todo lo que tenía dentro. Nos dió amor y cariño. Y la tercera y última, le tengo que dar las gracias por haberme hecho disfrutar tanto como entrenador.
Eso si, Rudá, me debes una ..... tienes que volver a darme la oportunidad de volver a entrenarte. Lo sabes.
Un abrazo grande de corazón y mil millones de sonrisas.
Pd: Os recomiendo no apostarse nada con Rudá en un pulso chino (pulso del pulgar). Es imposible ganarle.
Me apetecía mucho que Rudá fuese mi primer personaje. Siento una tremenda admiración hacía él. Soy de los que piensan que cada uno guía su destino pero que de vez en cuando es este el que te busca. Eso me pasó con Rudá. Hace tres años estando en Madrid en el curso auxiliar de entrenador de waterpolo, conocí a una persona encantadora como pocos, André Avallone, actual entrenador del equipo femenino del St.Andreu de División de Honor. La semana anterior al curso me encontraba negociando con un brasileño sobre la opción de venir a Valencia a jugar en el Turia. Pero antes de darle el visto bueno, necesitaba la opinión como mínimo de dos personas que me diesen buenas referencias del mismo. Casi siempre lo hago así cuando voy a buscar a alguien. Primero me documento sobre el jugador y saco mis propias conclusiones. Si me gusta y me convence voy a la segunda parte. Necesito que me digan algo que yo normalmente no puedo saber y siempre les hago la misma pregunta, "¿Pero, es buena persona?". Lo digo sinceramente, me importa un comino si uno es un jugador excepcional. Tiene que ser buena persona ante todo. Ganar no lo es todo y más en un deporte como el nuestro, donde el sacrifício y el esfuerzo no están compensados ni en materia económica ni en reconocimiento público. Además, yo lo que busco es unidad en el equipo, respeto, compañerísmo, humildad. Voy a trabajar como mínimo un año con cualquier jugador, que mínimo que estar a gusto con él. Cuando digo que el destino a veces te busca es porque André, entonces en la Barceloneta, debía haber hecho el curso la semana anterior en Barcelona. Se despistó y gracias a ello tuve la oportunidad de conocerle. Enseguida observé que sabía mucho de waterpolo y para mi fortuna, era brasileño. Perfecto, me podría dar una opinión de primera mano sobre mi posible jugador. Pero en vez de ello, solamente me hablaba de otro brasileño que acababa de llegar a Barcelona en busca de una oportunidad. Me decía que era un jugador joven, por hacer, pero con mucho futuro si se le sabía trabajar. Además me reiteró que se trataba de un chaval muy humilde que hacía un tiempo que había perdido a su madre y por ello si me decidia por él, que lo cuidase mucho. Dani Sullá y Dani García, dos buenos amigos y con muchas tablas en esto del waterpolo, no dudaron en aconsejarmelo cuando les pedí referencias del brasileño. Ese brasileño en cuestión era Rudá Franco.
Bueno, bonito y barato. ¿Cuántas veces habremos escuchado esa monserga sin llegar a creernóslo del todo? Pues con Rudá esa frase se queda corta porque el dichoso brasileño era muy bueno, muy bonito, y cuando digo bonito, digo bonito por dentro, de corazón. Y barato, muy barato.
Rudá es el jugador que todo entrenador desea tener en su equipo. Es un lider, trabajador, puntual, disciplinado, educado, sin una mala palabra para nadie, honesto, simpático, alegre. Y sobre todo, humilde, esa palabra que causa terror en muchos jugadores que viven endiosados sin ningún sentido. Aún siendo quizás el jugador más determinante de nuestro equipo en dos años, no hubo ni un solo día que el brasileño no pusiese dos corcheras y recogiese los balones después de cada entrenamiento. Y lo mejor de todo es que disfrutaba haciéndolo.
En el primer año, después de las tres primeras jornadas de liga a buen nivel, Rudá tuvo dos partidos muy malos. Uno de ellos en Moscardó. Estaba desanimado. Había arriesgado mucho en venir y él veía que no estaba del todo bien y no nos quería fallar por nada en el mundo. Estabámos en Castellón un domingo con los cadetes del club, e imitando a Florentino Pérez como hizo en su día con Zidane en un restaurante con una servilleta, le hice una especie de contrato-oferta por tres años más. En dos meses ya me había conquistado, ¿por qué esperar a que acabara la temporada? Al jugador hay que mimarlo siempre y especialmente en los momentos duros. Eso lo tengo claro. Ya hay otros momentos para meterles caña. Rudá me dió la mano, me dió las gracias y dijo que si.Antes del verano, dos días después de la designación de Rio de Janeiro como sede de los Juegos Olímpicos de 2016, Rudá hecho un flan me dijo que se volvía a Brasil. Era consciente del pacto que hicimos en su día. Además nuestra relación era buenisíma. Es incontable la cantidad de buenas horas de charlas que nos hemos dado el uno al otro. Tenía y tiene, miedo a perderse esos juegos en su casa. ¿Qué le podía decir? Llegar a disputar una Olimpiada está al alcance de muy pocos elegidos y que encima sea en tu casa, no tiene precio. No tenía opción, desde Brasil las consignas eran claras. Además le pagan la universidad privada y tiene una beca como se merece. Me alegro mucho por él aún a sabiendas que perdí algo más que un grandísimo jugador.
A Rudá le tengo que dar las gracias por tres motivos. El primero y por partida doble, por confiar en nuestro proyecto en el Turia, y por ser hombre de palabra. Días antes de su primera llegada a Valencia, Rudá perdió también a su padre. Lo más normal hubiese sido no venir, pero lo hizo. El segundo motivo es por no guardarse nada para él, tanto deportiva como humanamente. Nos dió todo lo que tenía dentro. Nos dió amor y cariño. Y la tercera y última, le tengo que dar las gracias por haberme hecho disfrutar tanto como entrenador.
Eso si, Rudá, me debes una ..... tienes que volver a darme la oportunidad de volver a entrenarte. Lo sabes.
Un abrazo grande de corazón y mil millones de sonrisas.
Pd: Os recomiendo no apostarse nada con Rudá en un pulso chino (pulso del pulgar). Es imposible ganarle.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



